«Recuerda que no hay espacio en este mundo y que cada uno debe traer su propio espacio consigo».

-Mujer Zurda
Peter Handke

Abordar la cuestión de la condición humana desde una perspectiva filosófica plantea un sinnúmero de complicaciones por la complejidad que conlleva y la gran diversidad de factores históricos, socioculturales y psicológicos que implica. Ortega sentenció que al hombre lo define su circunstancia, pero también dejó claro, en su ensayo sobre la deshumanización del arte, que el hecho artístico y el hecho humano no se corresponden. El hecho artístico se diferencia de la empatía directa sobre la tragedia humana o el reconocimiento de la circunstancia del otro, radica en alejarse del suceso para emprender un segundo acercamiento desde una perspectiva diferente que nos lleve a otro tipo de reconocimiento.

Las fotografías que integran esta serie son retratos de hombres y mujeres sometidos a su circunstancia; la padecen, la gozan o la toleran de manera indistinta. La intención de la serie no es la identificación del espectador en el reflejo de el otro, ya que una identificación espontánea con el retratado al que no conoce pero cuya circunstancia lo obliga a reconocer, ya sea por el deseo, por conmiseración, por nostalgia o por la evocación de un penar compartido, sería siempre incompleta y supondría una cierta falsedad casi romántica. La intención de este proyecto es, por el contrario, alejar al espectador del suceso humano que se le muestra, no en busca de la indolencia, sino para buscar, a partir del espacio que se produce en el distanciamiento, los verdaderos nexos no pasionales de la humanidad compartida.