«La naturaleza te invita a una petrificación perfumada y aérea, a un éxtasis sin lágrimas, a una voluptuosidad de recuerdos de otro mundo. Y ya no te sientes ligado a ningún objeto, y ya no puedes creer en nada que no sea tu desprendimiento del mundo».
-Nihilismo y naturaleza
Emil Cioran

 

Además de su consideración sobre la naturaleza en el epígrafe anterior, Cioran también la considera «un estadio en nuestro alejamiento del mundo» y apunta que Schelling, enmarcado en el romanticismo, la describía cómo «una etapa en la odisea del espíritu». Y son precisamente estas concepciones las que inspiran ésta serie. La serie pretende acercarse a la pintura abstracta, sin llegar a los extremos de saturación y des-especificación del sujeto del trabajo de Franco Fontana ni a la grandilocuencia bucólica que le es propia a la fotografía de paisaje.

Partiendo de la naturaleza como sujeto de la fotografía, se busca abstraerla y reducirla por medio de la composición. Se pretende una fuga del elemento natural que se nos ofrece a simple vista: el paisaje de sobra conocido, la dirección de esta fuga es completamente opuesta a la que nos lleva al objeto natural para poner entre ella y el espectador una distancia contemplativa que obligue a una aproximación distinta del reconocimiento simple y directo. Si Cioran está en lo cierto, la contemplación del mundo nos alejará de él en un proceso de olvido de lo que está presente y de eliminación de lo accesorio a lo que se contempla y desde este distanciamiento de la dimensión evidente, la única manera posible de contemplar la obra será desde la dimensión intuitiva. Los elementos que se mantienen son precisos y poseen cierto simbolismo. Es una búsqueda de lo sublime y lo espiritual a través de la imagen.